La noche pasada fue bastante movida aquí en Bruselas. Varios cientos de militantes turcos de extrema derecha decidieron manifestarse contra el PKK y tomaron posiciones alrededor de intereses kurdos y armenios. La policía intervino con cuerpos antidisturbios impidiendo la manifestación y los hechos se saldaron con un centenar de detenidos, 10 policías heridos, y numerosos destrozos urbanos.
Al margen de las reflexiones sobre globalización –un conflicto en la frontera turco-iraquí encuentra sus réplicas en las calles de Bruselas- lo interesante del hecho para el foro en el que estamos es que los manifestantes se avisaron unos a otros mediante mensajes de texto a través de sus teléfonos móviles. Nada nuevo para los españoles que vivieron este fenómeno después del 11-M. No obstante, según anuncia la prensa belga, la policía pudo actuar gracias a que detectó que se iba a producir una manifestación ilegal. Puesto en otros términos, existe un monitoreo constante de los SMSs. O sea, que ¿dónde está la privacidad? ¿Es lícito que un gobierno haga esto sin intervención judicial? ¿Deberíamos de poder encriptar nuestros mensajes para protegernos de Big Brother? Hace unos días, en el foro de la asignatura de Introducción a la Sociedad de la Información … especulé con la posibilidad de que manifestaciones espontáneas convocadas por SMS podrían jugar un papel importante en una hipotética revolución en China. A día de hoy ya no me lo creo. Si nos leen los SMSs en Bélgica, no quiero ni pensar en China….
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